El Frente Amplio Progresista adelantó su rechazo a cualquier intento de reforma constitucional que impulse el alperovichismo. "Tucumán tiene una Constitución desequilibrada, que define una democracia delegativa, con un andamiaje institucional que prioriza al poder por sobre la opinión de los ciudadanos. Es totalmente inoportuno, pues las autoridades de la provincia son parte del problema y no deben seguir moldeando la Carta Magna a sus apetencias personales", advirtieron Rodolfo Succar (socialismo), Alejandro Sangenis (MP3) y Ernesto Castellote (GEN). "En vez de preocuparse por más reelecciones, los legisladores deberían justificar la razonabilidad de su segundo aumento salarial en menos de seis meses y por qué reciben sumas de dinero en negro, con la excusa de los gastos de bloque", plantearon.